Jaque mate al rey
Jaque mate al rey.
Y no, no estoy hablando de nuestro monarca actual, el rey Felipe VI. Pero sí, nos han hecho un jaque mate con un aluvión de peones y una cabeza pensante que nos han puesto a prueba y hemos dejado desvelada nuestra más profunda vulnerabilidad.
¡Qué fácil ha sido!
Un solo movimiento y los enemigos han podido comprobar que España es patria de dos frentes claramente divididos y visceralmente enfrentados y se han podido dar cuenta también de que nadie la defiende, que la cuestión no es protegerla del enemigo foráneo, sino de escarbar votos y vencer al rival que es la otra mitad de los españoles. Deben haberse reído a gusto, se habrán frotado las manos comprobando que su plan dio resultado.
La guerra civil no ha terminado, continuará mientras exista ese odio incrustado en el alma y la memoria, que es tan palpable. Lo peor en todo esto es que se hereda, de aquellos barros estos lodos y vuelta a empezar, el cuento de nunca acabar. Las ondas de aquella piedra aún siguen dándole movimiento a aquellas aguas donde se sumergió.
Derecha e izquierda, izquierda y derecha; tanto monta, monta tanto. ¿En qué acabará todo esto?
Pero existe un tercer grupo, lo crean los que no se definen entre las filas de ninguna de ambas bandas, existe la tercera opción, la de aquellos que se clasifican como librepensadores, los que no se dejan llevar por fanatismo ni odios, aquellos que se sienten libres para pensar y actuar según sus propios principios y un absoluto respeto a la humanidad.
Siempre el objetivo debe ser el humano, enfrentar la injusticia, luchar por la igualdad y una vida digna para todo el mundo. Ya nuestro querido Cervantes, adalid de la libertad y los derechos humanos, lo pautaba sabiamente en su obra magna, hace más de cuatro siglos.
¡Qué genialidad la suya! ¡Qué adelantado a su tiempo y qué visionario!
Qué pena que ese sentimiento patriota se consagre en una lucha interna que nos debilita ante los ojos avariciosos del de fuera, que mira por dónde hincarnos el diente como un lobo sobre una oveja despistada. Que el odio genera más odio es bien sabido, que se debe pensar con la cabeza fría antes de tomar acción, que debemos hacer introspección y dejar de mirarnos el ombligo por un bien mayor que nos favorezca a todos. El individualismo es otro factor nefasto que ataca desde la silenciosa e íntima pantalla digital, aislándonos y debilitándonos cada vez más.
¡Qué pena que solo el futbol a nivel de competición mundial nos una!
¡Qué lástima de esta tierra mía, tan bella, tan llena de gracia y dones! Cuna de tantas mentes privilegiadas, de tanto arte, de tanta belleza arquitectónica y natural.
¡Tan variada y rica por toda su geografía!
Un paraíso castigado por las guerras y la envidia, la ambición y la revancha. Sin unidad no hay victoria, nos mostramos abiertamente vulnerables frente a las garras del enemigo.
¿Será que el carácter del español es así y no hay manera de cambiarlo, pese a que sepamos que podemos volver a caer en un error que nos puede llevar a las mismas consecuencias que hace menos de un siglo? ¿Tan poca memoria tenemos o tan reducida es nuestra capacidad de aprender?
¿Queremos ser presa fácil? Pues entonces vamos por buen camino…
Números
También te puede interesar
De víctima a «verdugo»
enero 27, 2026
Del perro del hortelano
enero 14, 2026
2 Comentarios
Jose de Contreras y Saro
Enhorabuena por este articulo que refleja una realidad que pocos quieren ver.
admin
Muchas gracias, José.